14/1/13

Siete puntos de una filosofía de vida (Parte 1)


Platicaba un día con Abel y mientras nos tomamos un café y fumábamos un cigarro me decía tranquilamente: -Hay tres cosas que uno tú como persona no puedes olvidar si es que un día querrás decir que realmente eres un ser que sobresale del montón-, luego de estar pensando como 5 minutos le dije que tal vez tenía dos de esas tres cosas: mis ideas y mis sueños, pero que desconocía la tercera.
Luego de reírse tranquilamente pagamos el café y salimos a caminar y durante las siguientes dos horas Abel, su novia Lucy y yo estuvimos intercambiando ideas sobre las cosas que más importantes porque nos hacían diferentes…

  1. Primero: nuestros ideales, sean cuales sean y vayan en contra de cualquiera, son nuestros y nadie nos los puede quitar, defenderlos nos lleva a ser seres coherentes, esos que dicen una cosa y la cumplen. A esto debo añadir una frase que me dijo el buen Grigoriaki hace años cuando vivía en Toluca "El humano suele ser el más incoherente del mundo, hace una cosa y dice otra". Y estamos hablando no solo de el quipo de fútbol al que le voy o al partido político o a la música, hablamos de que nuestra formación como humanos que va desde la niñez.
  2. Segundo: jamás por ningún motivo podemos dejar de soñar, un hombre que no lo hace es porque está muerto. Y cuando hablo de sueños no me refiero a aquellos que nos llegan con el descanso diario, es decir con dormir, me refiero a aquellos que nos empujan a seguir día a día que nos indican que camino debemos seguir, esos sueños son más difíciles de obtener que cualquier otro, ya que si somos más soñadores que realistas tarde que temprano la realidad nos da una buena cucharada de vida real en la cual no tenemos cabida; por mencionar un ejemplo es que cuando estamos estudiando creemos que por el simple hecho de tener una carrera terminada creemos ser más que merecedores de un trabajo donde nos paguen las perlas de la virgen, pues hemos sufrido desvelos y mal pasadas sin ponernos a pensar que hay muchos otros que han pasado por lo mismo y que tal vez están más preparados o sean más capaces que nosotros o que simplemente han tenido más fortuna, pero que al final de cuentas nos hacen ver la realidad y esta nos llega como un balde de agua fría; y por el lado contrario cuando somos más realistas que soñadores corremos el riesgo de volvernos amargados y seres egoístas que no somos capaces de ver la necesidad de la otra persona pues estamos más que preocupados porque nuestra vida real es dura y sin sabor. Ni lo uno ni lu otro, debemos ser unos soñadores realistas, esos que saben que la vida es dura pero que con esfuerzo, dedicación, paciencia y perseverancia van a alcanzar un día sus sueños o por lo menos el llegar al momento de la muerte con la satisfacción de haber sido lo suficientemente valientes para haberlo intentado.
  3. Tercero: Saber que nuestras acciones afectan a los demás y nos traen consecuencias. Esta es la parte más importante de todas, sin embargo no es la primera, debe ir al final ya que es el cierre de todo cuanto creemos. "Que todo salga como quieras y no como deba ser" es una frase que expresa nuestros deseos de tener todo bajo nuestro control y que las cosas sean miel sobre hojuelas, pero seamos sinceros ¿cuántas veces ha ocurrido realmente esto?, me atrevo a decir que más bien pocas o casi ninguna y ¿por qué?, sencillo, somos seres sociales y aún cuando seamos ermitaños en esta sociedad o evitemos el contacto directo en la medida de nuestras posibilidades con nuestros congéneres siempre cada unas de las cosas que hagamos tendrá repercusiones sobre alguien más que ha de cambie las intenciones de las cosas que hagamos y ello nos tiene como consecuencia que las cosas jamás nos salgan como nosotros queramos. "Nunca te arrepientas de lo que has hecho... aprende a corregirlo" esa frase me gusta y la pondré como cierre, ya que por más que nos equivoquemos con arrepentirnos no ganamos nada pero si aprendemos de los errores y los corregimos seremos día a día mejores personas.
Dieron las 3 de la mañana, Abel y Lucy se fueron a casa de ella y yo entré por la ventana que siempre estaba abierta en mi cuarto, encendí un último cigarro antes de quedarme dormido y al levantarme empecé a escribir sobre la plática ahora que aún estaba fresca, la pluma de deslizaba lentamente sobre la hoja de papel y antes que fuera mi padre a ver que hacía ya tenía dos páginas escritas. -Algún día lo complementaré- pensé para mi…

10/1/13

Jueves


Se levanta temprano, se acicala el cabello y se lava la cara, sale con el maíz nixtamalizado para el molino donde se encuentra con que ya hay tres mujeres antes que ella esperando turno y son las 5 de la mañana.
Cuando regresa a casa prepara la masa para hacer tortillas, para cuando termina ya los 3 hijos están levantados y la mayor de ellos ha preparado atole para el desayuno el cual acompañan con la comida que sobró de la cena de anoche (quelites con chile verde) y ya casi listos para ir a la escuela se despiden de su madre mientras ella prepara maíz quebrado para darle de comer a las 8 gallinas y al gallo, los tres guajolotes y al marrano que espera en el corral.
Se baña con gua calentada en el fogón antes de salir para el centro del pueblo, es jueves y hay que comprar el recaudo de la semana, es día de mercado y la mejor oportunidad de comprar las cosas más baratas ya que la oferta es mucha y los precios se ven más bajos que los días domingos.
Al llegar al tianguis compra las cebollas para sazonar -dos kilos por favor-, los jitomates para la sopa aguada, los tomates y el chile para la salsa. Sopa en pasta, longaniza para el sábado cuando llegue el marido, charales y "popochas", frijoles, azúcar, harina, arroz y garbanzas se unen a la lista, cal viva para el nixtamal, una gorrita para su hijo el pequeño y unas canicas para el mayor, para la niña unos listones; que rebonita se va a ver con sus listones nuevos en el cabello.
Se detiene a ver los rebozos nuevos, hace un año que su marido le compró uno y lo guarda como su más preciado tesoro, ahora usa un chal de estambre, burdo y ya perdió la cuenta de cuando lo compro, -no mi'hija-le dijo su madre cuando era niña,- los rebozos nomás' los usa una cuando es una fiesta importante o para ir al templo, no es para usarlos toda la semana-, se aleja del puesto en tanto piensa si podría regalarle a su hija uno para su cumpleaños.
Pasa a la iglesia a persignarse y a rogarle a su Dios que su marido este bien y no les falte el pan que él les proporciona, deposita unas monedas en el altar mayor dedicado a la La Magdalena patrona del pueblo y otras monedas van a dar en donde se encuentra San Isidro de Sevilla pa' que la cosecha sea buena y haya maíz pa' las tortillas.
Sale del templo y se regresa a comprar las cosas que le faltan: ajos y cerillos, cilantro, queso y acociles para la comida de esa tarde, mangos, naranjas y una papaya para sus hijos.
Se aleja de la plaza mientras come un trozo de guacamote cocido, lleva en la espalda más de 15 kg de peso, es cerca de las 2 de la tarde y sus hijos la esperan en casa para comer y ver que les ha comprado.
Alarga el paso al tiempo que piensa si siempre ha de ser así, si la vida que llevan no ha de cambiar, para ella ese modo de vida es como el paraíso perdido de Jacinto Cenobio, un lugar sin malicia y donde hay siempre un motivo para disfrutar de la vida, aunque esta a veces sea agridulce.
Es jueves y ya los vendedores de la plaza están lejos, es jueves y habrá que esperar al marido el sábado, es jueves y sus hijos la esperan, es jueves y ella sigue caminando por el camino polvoroso, es jueves y ella ha hecho lo que debía, es jueves y ella reza a la Virgen de Guadalupe que la conserve a ella y a su esposo por muchos jueves más, los necesarios para ver a sus hijos ser autosuficientes.
-Es jueves- dice en vos baja- es jueves

9/1/13

Confesiones


Escrito rescatado del baúl de los recuerdo... no me pregunten a quien lo escribí, solo se que me agrada recordar que había inspiración...

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Enciendo mi cigarro y me voy caminando, cruzo la calle al tiempo que mi animo se derrumba y un monstruo de sensaciones infinitas me invade; en mis oídos hay una canción que suena "Por tu felicidad a costa de la mía..." y no creo que sea coincidencia.
Creí que todo se había terminado hace tiempo, que había enterrado lo que sentía por ti en pozo del cual no iba a volver a salir jamás, que idiota fui, nunca se marcho, siempre estuvo ahí, esperando a que se diese la oportunidad para demostrarme que no te he olvidado, que te quiero mucho más de lo que tanto pregoné.
Así que cuando mi cabeza entendió que no tenía lugar en tu corazón, salvo como tu amigo, me fui por la calle en un intento desesperado por hacer callar lo que siento, por mitigar un dolor del cual estúpidamente soy absolutamente culpable.
No te voy a pedir que me comprendas o que me aceptes, solo te haré una sencilla súplica: "deja que me marche en paz para poder darle a esto que siento el tratamiento que recomienda el Maestro Sabines, si con el tiempo regreso es por que estoy sanado si eso no ocurre es que jamás lo conseguí".
Un cigarro más y aún tengo el valor de volver la cabeza, estas en sus brazos y mi corazón se hace añicos, no hay más que decir y un luto infinito hace que mis ojos se llenen de lagrimas, más ¿por que llorar?, la respuesta me llega a la cabeza y la trato de apartar como debí hacerlo con mi presencia de tu camino hace tanto tiempo.
Ya no hay cigarros y ahora solo me queda el sabor amargo de la derrota en la boca y al igual que mi existencia en ese lugar mi tiempo se esfuma. Camino hasta la parada del autobús y lo tomo tan pronto como aparece.
Antes de llegar a casa he tomado una decisión "esta es la última vez que escribo algo de esta naturaleza para ti".
¡¡¡Que la vida te guarde niña y deja que yo siga siendo el perdedor al que cualquier susurro le ha de recordar tu voz y las estrellas tu rostro..."

El autobús da un salto sacándome de mi somnolencia, ¿ha sido un sueño?, no lo creo aunque así lo quisiera. Se que todo es verdad y mientras me dirijo a casa por las calles llenas de baches solo espero que un día te encuentres a alguien a quien quieras y te aprecie como yo considero te mereces. Sigue la música y no se detiene: "...mira lo que vino a ser mi vida, una calle sucia y sin salida... que recuerdos duros que olvidar... tu vida mi vida no se pondrán de acuerdo..."

2/1/13

Confesión


Si existiera la posibilidad de cambiar aunque fuese una sola cosa en nuestra vida, ¿qué sería lo que cambiaríamos?
Creo que cada uno de nosotros tendría una respuesta diferente, pero por lo menos yo se que esa sería tener cerca a DMDC. Por que si teniendo medio país de distancia ha cambiado mi manera de ver las cosas no me imagino cuanto yo hubiese hecho estando ella cerca.
Como dice Pink Floyd en la canción que más me gusta de ellos "Ojalá estuvieras aquí  solo eramos dos almas perdidas andando el mismo viejo camino", pero cuan divertido hubiese sido ese andar al lado de ella.
Se que podría decir mil cosas sobre ella, muchas de las cuales ya han sido escritas por otras personas en otro momento, pero hoy, casi derrotado pero con la esperanza intacta, quiero decir que me da miedo el aceptar que tal vez todo este tiempo lejos de ti no ha servido más que para hacer más grande esto que siento por ti.
He tratado de olvidarte en otras personas, he querido eclipsar mis sentimientos por ti con lo que siento por otras mujeres, pero rayos!!! No puedo, simplemente siempre existe una rendija por la cual se cuela esto que siento.
Se que esta mal, realmente lo se y no me importa, sabes por que, por que tú me obligas a ser mejor, a ser diferente y sin embargo no me pides cambiar, quieres que esa persona que conociste hace tantos años siga siendo la que hoy día avanza; más responsable, más entregada y con mayor sabiduría, pero siempre la misma.
Me da pavor el pensar que pasará mañana. Por que no soy ingenuo, estoy consciente que hay muchas cosas que nos separan y que es complicado poder estar algún día junto a ti, pero por lo pronto seguiré adelante y que el mañana venga como venga que yo siempre estaré para apoyarte.
Ahora solo quiero citar a Muse para poder decir "Solo quiero estrecharte entre mis brazos"... 

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Y luego el tiempo y ella nos dijeron que no, que no era posible y seguimos solos como hasta ahora...

1/1/13

Charla sobre el miedo


Caminar por los cerros del pueblo era algo común, sobretodo cuando se va a buscar hongos comestibles y ese día habíamos pensado llegar hasta el mirador, yo tenía mucho que pensar... pero no era el único. Mi acompañante también...

-¿Tienes miedo Nathan?- pregunto, él se me queda viendo con cara de sorpresa ante mi cuestionamiento y finalmente entornando la mirada hacia el bosque que nos rodea me contesta.

-El miedo no es malo Xavier y aquel que diga que no ha sentido o siente miedo es un mentiroso- hace una pausa, toma una de sus cigarrillos, deposita su mochila entre la hierba y se sienta sobre una roca, -el miedo es lo que nos hace seguir adelante cada mañana- da una bocanada a su cigarro y prosigue. -Yo he aprendido que por el miedo a no estar solos buscamos una pareja, una relación que nos haga sentir fuertes y entonces el miedo se atenúa pero nunca se va, el miedo a morir es lo que nos empuja a vivir cada día, por el miedo a lo que halla después de esos árboles me has preguntado todo esto-.

Vuelve a fumar con pausa y yo me pregunto que hacemos en ese lugar húmedo, solitario, frío, cuando el sol está oculto tras una espesa capa de niebla. -El miedo...- dice él en voz baja que apenas escucho -el miedo es lo que me ha traído aquí-. Cuando termina esto su cigarro esta en el piso y él toma sus cosas, es hora de terminar el viaje.

-¿Tienes miedo?- grita de pronto a una roca enorme que aparece ante nosotros, -¿tienes miedo?- vuelve a gritar y el silencio del bosque se hace pesado. Subimos por un ladera y al llegar arriba y bordear los peñascos que la coronan estamos en un alto muro de granito y piedra caliza, es simplemente una vista hermosa y terrible a la vez. Nathan se queda en silencio por un momento y después con los ojos arrasados por el llanto y el dolor me pide que lo deje solo, yo le obedezco y camino por la vereda...

Una calle, el sol quemante pese a que el cielo presenta nubes, ella vestida de blanco con negro, él de café. Platican, pero hay algo diferente esta vez y todo queda claro cuando él se despide, ella le sujeta de la correa de la mochila como queriendo evitar que se marche, los ojos llenos de lagrimas, él la abraza y con voz suplicante le dice -Esto no es fácil para mi, es mucho más complicado de lo que te imaginas-, la sujeta por una ultima vez y dando media vuelta se aleja. Esta vez no tiene el valor para mirar hacia atrás. El alma destrozada y sabe que no hay vuelta de hoja, la música en sus odios hace más profundo su dolor, camina por la acera y una pena lacerante se acentúa y "Wish you were here" sigue sonando.

-El miedo-, me dice Nathan -es la razón por la cual vine, tengo miedo de alejarme pero más miedo aún de hacerle daño, tengo miedo a su ausencia pero más miedo a aún a su compañía, tengo miedo de no poder tocarla pero más miedo de hacerlo, tengo miedo de olvidarla pero más aún de amarla... tengo miedo de muchas cosas-. Otra vez estamos sentados y ya ha vuelto a ser él mismo -Ayer por la mañana, cuando decidí viajar e ir a decirle "hasta luego" estaba muerto de miedo y cuando me despedí sentí ganas de no irme, más ¿que otra cosa podría haber hecho?, siempre voy a creer que fue lo mejor-, se queda callado y ya no dice nada más, enciendo un cigarro y pienso que tiene mucha razón en cuanto al miedo.

Sentir miedo no es malo, lo malo es dejar que este nos domine.