Platicaba
un día con Abel y mientras nos tomamos un café y fumábamos un cigarro me decía
tranquilamente: -Hay tres cosas que
uno tú como persona no puedes olvidar si es que un día querrás decir que
realmente eres un ser que sobresale del montón-, luego de estar pensando
como 5 minutos le dije que tal vez tenía dos de esas tres cosas: mis ideas y
mis sueños, pero que desconocía la tercera.
Luego de reírse tranquilamente pagamos el café y salimos a caminar y durante las siguientes dos horas Abel, su novia Lucy y yo estuvimos intercambiando ideas sobre las cosas que más importantes porque nos hacían diferentes…
Luego de reírse tranquilamente pagamos el café y salimos a caminar y durante las siguientes dos horas Abel, su novia Lucy y yo estuvimos intercambiando ideas sobre las cosas que más importantes porque nos hacían diferentes…
- Primero: nuestros ideales, sean cuales sean y vayan en contra de cualquiera, son nuestros y nadie nos los puede quitar, defenderlos nos lleva a ser seres coherentes, esos que dicen una cosa y la cumplen. A esto debo añadir una frase que me dijo el buen Grigoriaki hace años cuando vivía en Toluca "El humano suele ser el más incoherente del mundo, hace una cosa y dice otra". Y estamos hablando no solo de el quipo de fútbol al que le voy o al partido político o a la música, hablamos de que nuestra formación como humanos que va desde la niñez.
- Segundo: jamás por ningún motivo podemos dejar de soñar, un hombre que no lo hace es porque está muerto. Y cuando hablo de sueños no me refiero a aquellos que nos llegan con el descanso diario, es decir con dormir, me refiero a aquellos que nos empujan a seguir día a día que nos indican que camino debemos seguir, esos sueños son más difíciles de obtener que cualquier otro, ya que si somos más soñadores que realistas tarde que temprano la realidad nos da una buena cucharada de vida real en la cual no tenemos cabida; por mencionar un ejemplo es que cuando estamos estudiando creemos que por el simple hecho de tener una carrera terminada creemos ser más que merecedores de un trabajo donde nos paguen las perlas de la virgen, pues hemos sufrido desvelos y mal pasadas sin ponernos a pensar que hay muchos otros que han pasado por lo mismo y que tal vez están más preparados o sean más capaces que nosotros o que simplemente han tenido más fortuna, pero que al final de cuentas nos hacen ver la realidad y esta nos llega como un balde de agua fría; y por el lado contrario cuando somos más realistas que soñadores corremos el riesgo de volvernos amargados y seres egoístas que no somos capaces de ver la necesidad de la otra persona pues estamos más que preocupados porque nuestra vida real es dura y sin sabor. Ni lo uno ni lu otro, debemos ser unos soñadores realistas, esos que saben que la vida es dura pero que con esfuerzo, dedicación, paciencia y perseverancia van a alcanzar un día sus sueños o por lo menos el llegar al momento de la muerte con la satisfacción de haber sido lo suficientemente valientes para haberlo intentado.
- Tercero: Saber que nuestras acciones afectan a los demás y nos traen consecuencias. Esta es la parte más importante de todas, sin embargo no es la primera, debe ir al final ya que es el cierre de todo cuanto creemos. "Que todo salga como quieras y no como deba ser" es una frase que expresa nuestros deseos de tener todo bajo nuestro control y que las cosas sean miel sobre hojuelas, pero seamos sinceros ¿cuántas veces ha ocurrido realmente esto?, me atrevo a decir que más bien pocas o casi ninguna y ¿por qué?, sencillo, somos seres sociales y aún cuando seamos ermitaños en esta sociedad o evitemos el contacto directo en la medida de nuestras posibilidades con nuestros congéneres siempre cada unas de las cosas que hagamos tendrá repercusiones sobre alguien más que ha de cambie las intenciones de las cosas que hagamos y ello nos tiene como consecuencia que las cosas jamás nos salgan como nosotros queramos. "Nunca te arrepientas de lo que has hecho... aprende a corregirlo" esa frase me gusta y la pondré como cierre, ya que por más que nos equivoquemos con arrepentirnos no ganamos nada pero si aprendemos de los errores y los corregimos seremos día a día mejores personas.
Dieron
las 3 de la mañana, Abel y Lucy se fueron a casa de ella y yo entré por la
ventana que siempre estaba abierta en mi cuarto, encendí un último cigarro
antes de quedarme dormido y al levantarme empecé a escribir sobre la plática
ahora que aún estaba fresca, la pluma de deslizaba lentamente sobre la hoja de
papel y antes que fuera mi padre a ver que hacía ya tenía dos páginas escritas.
-Algún día lo complementaré- pensé para mi…