7/1/16

Violeta


Llegaste a mi vida
Como una ventisca de invierno
Tan cierta, tan real
Como la sed que siento.

Pasaron los días
Y te volviste mi aliada
Pasaron los meses 
Y ya te necesitaba.

Como se necesitan
Las piernas al caminar.
Pero bastaron dos palabras
Para que todo acabara.

"Como amigo"
Te quiero, como amigo
Como quien me acompaña
Por la vida a pasear.

Fue pues que el cigarro
El whiskey y el caminar.
Se volvieron mis compañeros
En este mundo de soledad.

"Como amigo" dijiste
Y yo no supe reprochar
Era mejor tenerte cerca
Que verte marchar.

Han pasado dos años
Y yo sigo aquí. Como amigo.
Saliendo por las noches
Con una botella de whiskey 
Sin poderte olvidar.

24/3/15

Venganza

Maurice me había pegado un tiro. Ahora yo iba a tomarme un trago de bourbon o algo así que me calmara los nervios y me ayudar a entrar de verdad en accion. me imagine saliendo del puñetero baño, vestido y todo, con mi automática en el bolsillo y dando traspiés. Luego bajaría por las escaleras en vez de bajar en el ascensor. Iría agarrado a la barandilla y todo eso, chorreando sangre poco a poco por la comisura de los labios. Bajaría unos cuantos pisos -abrazado a mi estómago y con la sangre goteando por todas partes-, y luego llamaría al ascensor. en cuanto Maurice abriera las puertas me vería con la automática en la mano y empezaría a gritarme con voz muy aguda, de cobarde, para que lo dejará en paz. Pero yo le dispararía igual. Seis tiros en su estómago gordo y peludo. Luego tiraría la automática en el hueco del ascensor, después de haber limpiado las huellas y todo eso. Luego volvería arrastrándome a mi habitación y llamaría a Jane para que viniera a vendarme. Me la imaginé sosteniendo un  cigarrillo para que yo fumara mientras sangraba y todo.
 
Malditas películas. Son capaces de destrozarte la vida. En serio.
 
El Guardián entre el Centeno (J.D. Salinger), Capítulo 14.

8/1/15

Frío de enero

Quiero decir tantas cosas que las palabras no se acomodan al escribir. Llevo todo el día pensando en como podría expresar lo que siento en este momento. Miedo, enojo, ira, desesperación, tantos sentimientos que no pueden salir por mi boca ni por mis ojos y al parecer tampoco por mis dedos al tomar el lápiz o el teclado.
Diré que te quiero, no voy a negarlo. Lo acepto con todo lo que ello representa. Te quise desde hace mucho y cuando me tuve que marchar para aclarar mi cabeza yo sabía que te estaba lastimado pero no podía seguir a tu lado y pensando en otra persona. No era justo, como tampoco lo fue el haberte buscado de nueva cuenta. Ya no había dudas, viajé y decidí que lo que estaba buscando estaba muy cerca. O al menos eso pensaba.
Sabes, no te odio. No podría hacerlo pero tampoco puedo olvidar lo que hiciste. Digamos que es un empate. Yo te lastime cuando estaba indeciso y la vida usándote como medio me devolvió el favor.
Es extraño, nunca pude escribir por ti todas esas cosas que quería, hubo un par de poemas y nada más. Contigo prefería las flores, las más bonitas que encontré, las exóticas y caras. Quería que te sintieras especial porque nadie se tomaba las molestias que yo para poder buscar en todas las florerías del centro aquellas que me parecía eran únicas para poder llevarlas caminando y que todos envidiarán a la afortunada que las pondría en un florero donde cada mañana las vería al despertarse. Es extraño, te digo, que sea después de nuestra despedida que pueda escribir, pero que la mismo tiempo me cause tanto problema el hacerlo.
Ahora que lo pienso, creo nuestro amor se parece a esas flores. Yo las procuraba pero tú eras quien debía regarlas. Al parecer el invierno llegó antes de lo esperado y hoy solo quedan restos marchitos de esos presentes que te di. Se que los sacaste con la basura, que los barriste con la escoba y que pronto alguien más hará lo propio para que el florero este rebosante.
Alguien a quien le dirás "te quiero", a quien por las noches antes de despedirte le dirás de cariño "amor". Mi pregunta es ¿también a él le vas decir que es el amor de tu vida? Se que la respuesta es si.
Se que es duro, pero ya he aceptado que si dejaste a tu anterior novio por mi, era lógico que me dejarás a mi por alguien más.
Es justicia, por mi alguien sufrió al perderte y ahora yo sufro por perderte en los brazos de alguien más.
No lo había pensando de esa manera y ahora me queda claro. Sin embargo eso no lo hace menos doloroso. Duele y duele mucho.
Duele tanto que tengo miedo de dormir, ya van varias veces que despierto en la noche por tener pesadillas, sueño contigo. Primero estas a mi lado, me llevas por caminos que nunca que recorrido y de pronto llega la imagen que me regalaste ese domingo por la noche. Tú de la mano de otro, caminando por las calles de un pueblo que nunca quisiste caminar a mi lado. Mientras yo, aún con el cigarro en la boca soy testigo de lo feliz que eres.
Ruego a la vida que siempre lo seas. Eso es lo que yo pido para ti. Porque aún cuando me parte el alma el verte con alguien más se que aún tengo dignidad y se aceptar un no como lo que es.
Siempre he respetado las decisiones de los demás y sería absurdo dejar de hacerlo ahora. Todos debemos afrontar las que se nos presentan en la vida y aceptar las consecuencias que de ellas vienen.
Se que te volveré a ver, se que me volverá a doler. Igual o tal vez más que esa noche donde el frío de enero se coló por el borde de mi sudadera y me heló el corazón y el alma.
Yo saldré adelante, se que lo haré. Y le pido a la vida que no me de la oportunidad de la venganza, no la quiero. Ya te dije, estamos tablas. Haz lo posible por que así siga.

12/8/14

Despues

¡Chau! Me despido. Hasta nunca corazón... (NTVG)


Ahora puedo hablar de ti, después de varios días, después de haber pasado el trago amargo de la despedida más extraña que he tenido jamás en mi vida.
Pero, comencemos por el principio, porque hay varias cosas que no podemos dejar de lado y es que; desde que tomé la decisión de ir las opiniones de mis amigos se dividieron y como siempre pasa; hubo quien me tachó de loco, otros de tonto y los menos me apoyaron cabalmente.
Sin embargo hubo dos tendencias en las opiniones sobre lo que podría pasar; ya que muchos pensaban que el norte era mi destino y mi perdición. Eso estaba algo alejado de la realidad.
Nunca fui mi intención irme al norte, ya no; hace tiempo que tuve esa certeza, siempre la he tenido en realidad, y es que me debo a mi familia y a menos que el irme les asegure su bienestar no lo haría.
Lo único cierto es que ahora, mi pequeña amiga, puedo ver las cosas con mayor claridad. Puedo ver que hemos crecido, creo que para mal, porque ambos pensamos tener la razón sobre las cosas que creemos y que hemos decidido serán parte de nuestras vidas. Tú con tu religión; que a mi en lo personal ese tema me cae mal, porque yo no creo en las religiones y de ahí para adelante. Tus sueños, tus metas, tus deseos, mis obligaciones, las cosas que quiero y la lista puede extenderse por muchas hojas.
Creo que el momento más extraño fue cuando no entendiste el porque quería darte un beso, no era un beso entre dos personas que se atraen físicamente , no. Era un beso en la frente a manera de bendición, a manera de dejarte mi despedida. Y es que es hasta ahora que he tomado valor para recapitular que me doy cuenta de lo fabuloso que fue ese fin de semana y tengo la seguridad, el último que pasaré a tu lado.
Muchos dirán que estoy exagerando, que la vida da muchas vueltas y podemos volver a coincidir y la verdad es que no lo creo posible por una sencilla razón: ni tú lo quieres, ni yo estoy deseándolo.
Me puedes decir que no se lo que tú piensas, pero me baso en un hecho básico. Cuando nos despedimos no vi en tu rostro dolor alguno, lo único que vi fue hartazgo y, mi pequeña amiga, si hay algo que no me gusta causar en la gente es molestia, no lo tolero, jamás lo haré.
Se que vives para hacer algo extraordinario, espero lo lleves a cabo, confío en que sea así. Para que finalmente te sientas realizada y dejes de huir de ti misma y de lo que puedes representar para la gente que te rodea.
Si me preguntas sí te odio, diré con toda sinceridad que no, que ese tiempo ya paso y pese a todo me diste justo lo que yo necesitaba. Me rompiste el corazón cuando yo pensé que no podías ya hacerlo.
Pero eso solo sirvió para darme cuenta que aún puedo sentir, que aún puedo generar otro sentimiento que no sea la antipatía y eso no me hace débil, simplemente me hace ser más humano.
Fueron muchas hora del viaje más largo que yo haya emprendido; en los cuales, durante la duermevela me preguntaba que hice mal para haber recibido tan fría despedida de tu parte, pero llegué a la conclusión que nada podía cambiar lo sucedido y como dijo alguien hace años, simplemente fuimos demasiado nosotros mismos y en ese choque ninguno de los dos iba a ceder. Fue por ello que todo terminó con un frío beso en la mejilla y tú abordando un auto en un día domingo muy caluroso.
Hiciste lo que tenías que hacer y nada más, fuiste tú misma y por ello te admiro, jamás permitiste que las circunstancias cambiaran tus acciones y eso es fabuloso porque no toda la gente tiene ese valor.
Al final del día puedo decir que ya no eres la mujer de quien me enamore, aquella que fue mi kriptonita, mi debilidad, no. Esa mujer ha crecido y se ha transformado en un ser muy diferente. Pero el crecimiento nos ha pegado a ambos y yo tampoco soy el mismo hombre. Tu nueva forma de ser es fabulosa, lo reconozco, pero el yo en que me convertí no es alguien que sea muy compatible con esa nueva versión tuya.
En otras palabras, ya no eres la mujer de la que me enamoré; pero además no eres alguien de quien me pudiera enamorar hoy en día. Con todo y tu belleza, tu inteligencia y tantas cosas tuyas.
Me quedo con la tarde que pasamos escuchando música en esa plaza llena de mosquitos, me quedo con esos momentos porque fueron los más cercanos a ti. Uno, sentado al lado del otro, unidos por la música y su belleza, pero alejados por las cosas en que creemos.
Eso, pequeña amiga, es una de las cosas más sencillas de la vida y fue aunque no lo creas extraordinario.

*********

Ahora estoy confundido, los mensajes de estos últimos días me dicen que al parecer no entendí nada de lo que ocurrió. Como sea, esto estuvo escrito antes de eso y sigo creyendo en que es lo correcto. No importa si lo lees o no. Es lo que yo creo.

4/7/14

Hombre de una mujer Parte 1

Los sonidos de música norteña inundaban el local, el ambiente cargado de humo de tabaco, las copas que ser servían en la sucia barra, la cerveza tomada directamente desde la botella y en una de las mesas alguien pedía otra ronda para los amigos.
La charla seguía fluida y yo regresé a mi cerveza, fría y con un poco de limón. Mi interlocutor había hecho una pausa para servirse otro trago de brandy con coca-cola, un cuba libre pensé. A mi no me gustaba el aroma, había crecido con un padre que tomaba esa mezcla y el puro aroma simplemente cerraba mi garganta como si fuera un tenaza.
Pedí otra cerveza y él se sorprendía que luego de 10 años, de dar vueltas por el mundo todo volviera al mismo barcito en el pueblo, a la misma secuencias de mesas, a las misma mesera, en quien se notaba más que en ningún otro sitio el paso del tiempo, tendría unos 45 años. Y recordé que en otro momento ella fue el amor platónico de mi grupo de amigos cuando eramos imberbes y empezábamos a parrandear. Pero ya el tiempo había pasado, los amigos estaban casados y con 20 años más a cuestas la mujer había perdido su encanto, como esas joyas de bisutería que pendían de su cuello, ella también había perdido su brillo.
Proseguimos con la charla y él me preguntaba algo que ya sabía pero no comprendía, no por necedad sino por curiosidad autentica por que aún no me había casado; pido una botella de whiskey y mientras vacío lo que queda de mi cerveza saco otra cajetilla de cigarros y sonrió. Él se queda callado, la botella llega, también más hielos, un vaso y un par de sodas, coloco hielos en el vaso y le pongo un buen trago en él, doy un sorbo antes que se enfrié demasiado y siento como recorre mi garganta y esa sensación cálida me hace bien...
Me acomodo en la silla y empiezo mi relato, una historia que mucho más vieja que la amistad con mi interlocutor, mucho más vieja que los años de juventud, una historia que no es mía pero que ayuda a entender mi vida.
Las palabras salen de mi boca y con ellas emergen parte de los secretos que solo ante el espejo he aceptado...


MÉDICOS Y DOCTORES

Se conocieron cuando él tenía 16 y ella 15, él estaba en su segundo año de su carrera sacerdotal y ella acudía al seminario a cursos de formación vocacional. Desde siempre se gustaron y con el paso del tiempo esa atracción física se convirtió primero en camaradería y luego en amistad. Para cuando él termino el 7° años de carrera se amaban y pensó incluso dejar su vocación como sacerdote para poder formar una familia con ella, pero le dijo que lo hiciera solo si la quería más de lo que podía querer a Dios y al colocar ambas cosas en la balanza se dio cuenta que eran complementarias. Así, poco a poco, mes a mes ellos siguen en contacto, cada vez más lejos pero siempre cerca.

Ella inició y termino la carrera como Médico Cirujano y fue condecorada por su dedicación. Fue en ese momento en que los reclamos, los "hubiera" y todo lo que tenía dejo de llenarle. Ella en el fondo aún deseaba una familia, un esposo con quien caminar por la calle tomada de la mano, alguien con quien despertar en las mañanas, pero lo más importante de todo, ella quiere que él sea esa persona.

Así un dejo de rencor empieza a carcomerle el alma y se enfoca absolutamente en su trabajo, conoce a otros hombre, mil situaciones, estudia una especialidad, luego un diplomado, una especialidad más y una maestría. Todo ello con la finalidad de demostrarse que podía suplir ese vacío que sentía en el alma con reconocimiento y éxitos profesionales.

Y llegó el día definitivo, ese en el cual él debía renunciar de una vez por todas y ante más de 15,000 personas a su amor. Así, un día de marzo y con una catedral pletórica y rebosante de gente, un nuevo grupo de sacerdotes se ordenaban para servicio y gloria de Dios (cuál Dios, no lo se) y entre ellos estaba él amor de una médico que entre la gente y ante la imagen de la Virgen de Guadalupe esperaba su turno para darle un abrazo, un abrazo que fue breve por que la gente estaba formada y hacia largas filas para pasar, pero que sobretodo fue breve porque ella solo fue a decir adiós, se mudaba de ciudad en unas semanas y no le había avisado.

Él se dedico a su vocación, servir a la gente. Estuvo un año como parte de la Mitra Diocesana antes de ser transferido a un enorme pueblo con más de 60 comunidades y 150,000 habitantes distribuidos en un una región que iba desde los llanos hasta las montañas y lagos. Aprendió Otomí y Mazahua de la viejecitas que visitaban los templos que atendía, ya que no solo tenía potentados sino también gente sencilla y poblaciones enteras de etnias que le llamaban "Padre" con una reverencia a la cual él no estaba acostumbrado. Un año y medio más y mil situaciones afrontadas le hicieron ver que su vida podía estar llena de gente, sin alguien tan cercano como un hermano, mucho menos con una pareja, pero al final del día tenía la conciencia tranquila. Para ese entonces se mataba en la atención de los fieles, así como en hacer ejercicio y tomar clases de inglés. Empezaba a asonar con fuerza el rumos que de que su mentor le había recomendado para estudiar un maestría y para ello era necesario viajar a Europa.

Y justo cuando se cumplían los dos años, los rumores se hicieron cierto y una carta de su obispo le notificaba que viajaría a Italia por dos años para continuar sus estudios en lenguas clásicas. Así, un mes de mayo partía rumbo a Europa y una semana antes de partir se vieron en lo que ambos pensaban podría ser la última que lo hicieran.

Pero no fue un par de año, fueron más de siete los que él estuvo en Italia con ocasionales visitas a su patria, a sus padres y a sus hermanos que ya habían tomado su camino. Dos hermanas casadas que él ya había dejado antes de partir; ahora con varios hijos cada una de ellas; un taxista y un químico, una bióloga y un par de estudiantes de preparatoria. Las visitas eran breves, 3 o cuatro semanas antes de volver a los estudios de latín y griego antiguo.

Viajes cada 6 meses a diferentes países por motivos educativos, sociales o pastorales; pero siempre con la mira en regresar a su pueblo, a su gente. Y es que no importaba que tanto fuera por el mundo; el seguía siendo el pastorcillo que cuidaba ovejas en los campos, que cuidaba cerdos de engorda para venderlos y que su padre tuviera un dinero extra.

Era el hijo modelo de una madre campesina; de ello nunca tuve duda y es que siempre había hecho lo correcto y nunca había defraudado a sus padres. Sus logros académicos hablaban por ello y para cuando faltaba menos de medio año para regresar con el grado de Doctor en letras tuvo una charla no muy agradable con aquella mujer que siempre lo había esperado y hasta se planteo dejar todo para irse con ella; que una vez más estaba a las puertas de su vida.

Pero nuevamente su amor por lo que creía y lo que quería ser de su vida le dijo que ese no era su camino y regresó a su país, regreso a tratar con esa mujer en el día a día; como el buen amigo que siempre había sido, como el buen amigo que siempre sería.

Muchas mujeres habían pasado por su vida y ninguna le había hecho plantearse la vida tanto como aquella. La querría siempre, siempre sería el amor de su vida y ahora ella con un esposo y un hijo a cuestas aún recorre a él para tomar decisiones.

Y yo lo veo a él cada vez más seguro de sus decisiones y de lo que debe hacer. Ser su amigo, su compañero.Porque él sería siempre un hombre de una sola mujer.


La música seguía sonando en el bar, la noche era joven y aún había tiempo de seguir con la plática pero parecía que todo el mundo fuera estaba loco, los borrachos necios como ellos solos pedían más cervezas y el humo del cigarro era cada vez más denso. Sonaba una canción que hablaba de un amor no correspondido y una fotografía en una copa de licor.

22/10/13

De mis miedos

Se que en algún momento, en algún otro lugar te vi y pensé que eras mucho muy bonita pero jamás, ni en mi más osado sueño pensé que podría llegar a pasar algo como lo que esta ocurriendo y que se es un error.

Verás, te he dicho muy pocas cosas de mi, solo te he dicho lo bonito, lo divertido, lo que la gente acepta como normal. Pero yo no lo soy, no puedo ser normal y por ello te diré algunas cosas más antes que todo esto siga por el curso que va y se vaya al demonio con la misma facilidad con que empezó.

Por principio de cuentas, debes saber que este espacio es donde me gusta escribir lo que pienso, lo que siento, lo que deseo. Y así ha sido por años y si en un momento dado decides leer todo lo que hay en él debes saber que muchas de las cosas que he escrito fueron importantes en mi vida, pero en este momento solo son recuerdos confusos, memorias que no quiero perder y amistades que se han ido por la puerta trasera.

Si, hay cosas muy reveladoras y grandes secretos de mi vida y no me daría problema que los supieras, nunca ha sido problema que la gente sepa lo que escribo, el secreto consiste en que la gente no cree que lo que escribo sea real y esa es mi gran ventaja.

No soy lo que crees, eso te debe quedar claro. Muchas veces solo muestro lo que la gente quiere ver. Así me es más fácil pasar desapercibido, porque al final del día esa seguridad que muestro solo es una pantalla. Lo que hay detrás es una persona que siempre ah estado en las sombras, alguien que tiene poco que mostrar, que tiene poco interés por ser aceptado, una persona que al final de la tarde siempre estará solo no importa cuantos conocidos y amigos tenga. Ese soy yo.

Ahora se que pude haber sido como tanta gente que conozco y haber destacado en muchas cosas pero no lo he querido porque pienso diferente, veo las cosas de manera muy extraña, así me educaron y así quise ser. Y esto es de lo que más orgulloso me siento. Más incluso que ser QFB. Y mira que es algo que siempre me ha dado motivos para no bajar las manos.

Tengo miedo, miedo de equivocarme, miedo de hacer las cosas de manera equivocada contigo, miedo de herirte...

Y ese miedo a veces es bueno, te hace ser prudente; pero otras veces te detiene y no te deja avanzar. Verás, siempre he tenido mala pata para con las relaciones interpersonales, sobretodo en los noviazgos, me he enamorado como un tonto más de una vez y siempre terminan mal, a veces para mi; la mayoría para las otras personas porque he pasado tanto tiempo solo que muchas de las veces me cuesta mucho trabajo compartir mi vida, mis tiempos y si a eso le agregas un trabajo demandante y explotador mi tiempo personal no es mucho.

Pero con todo y ello, hoy me he tomado un tiempo para poder escribir esto (hace tiempo que no lo hago), para externar mis miedos y que puedas conocer un poco más sobre mi.

24/7/13

¿A dónde voy?

Todos tenemos un lugar de origen, un lugar y una fecha de nacimiento. Aunque exista gente que no sepa de donde nació o la hora; aunque no sepa la fecha exacta la tiene.

Pero saber donde hemos nacido a veces no ayuda de mucho para saber quienes somos, eso es algo que solo el tiempo y ejercicio introspectivo nos lo puede decir.

Si me lo preguntas yo no se quien soy, se quien la gente dice que soy o se lo que dice un documento de mi. Se una parte de lo que soy pero no en toda su extensión.

La cuestión es que estos últimos días han sido de introspección pero no de respuestas. Y para alguien que pasa la vida buscando la respuesta a todo no es algo que se acerque a lo deseado.

Si yo te preguntara que soy podrías decir que soy un buen amigo, una buena persona; tal vez un buen hermano y un hijo no tan benevolente. Dirías que tengo defectos como todo el mundo y que no estoy consciente de ello. Que los defectos que yo me veo no son los mismos que aquellos que ve la gente. Y sabes algo; tienes razón.

Hoy puedo decir que soy orgulloso, pedante y muchas veces irreverente. Pero eso sigue sin decirme nada.

La cuestión es que no se quien o que soy.

Y siempre me he dicho que aquel que no sabe de donde viene mucho menos sabe a donde va. Pero nunca me he preguntado que es de aquel que no sabe quien es, que representa; ni mucho menos que valor tiene.

Si ya se que no se les puede poner precio a las personas pero que quieres que te diga. A la gente la valoramos por el número de tardes divertidas que pasas junto a ellas, por los buenos momento que vives a su lado o por las penurias que juntos logran superar.

¿Que dirías de mi que despilfarra sus tardes en juegos de vídeos y se cierra en su mundo de trabajo? Quien deja de lado una sociedad donde vale más que aparentas. Quien sale huyendo de los falsos compromisos y siempre trata de encontrar el lado malo de las cosas. 

Eso es curioso, yo no lo había notado hasta que me lo dijeron. Soy el décimo hombre, el que porta en sombrero negro.  Aquel que como dicen en mi pueblo: "siempre ve el negrito en el arroz".

Así pues, se lo que gente dice de mi. Se de donde vengo; pero no se a donde me dirijo y tal vez se deba a que no tengo veleta. Una persona que me ayude a guiarme y sabes que el lo más triste, no la quiero.