¡Chau! Me despido. Hasta nunca corazón... (NTVG)
Ahora puedo hablar de ti, después de varios días, después de haber pasado el trago amargo de la despedida más extraña que he tenido jamás en mi vida.
Pero, comencemos por el principio, porque hay varias cosas que no podemos dejar de lado y es que; desde que tomé la decisión de ir las opiniones de mis amigos se dividieron y como siempre pasa; hubo quien me tachó de loco, otros de tonto y los menos me apoyaron cabalmente.
Sin embargo hubo dos tendencias en las opiniones sobre lo que podría pasar; ya que muchos pensaban que el norte era mi destino y mi perdición. Eso estaba algo alejado de la realidad.
Nunca fui mi intención irme al norte, ya no; hace tiempo que tuve esa certeza, siempre la he tenido en realidad, y es que me debo a mi familia y a menos que el irme les asegure su bienestar no lo haría.
Lo único cierto es que ahora, mi pequeña amiga, puedo ver las cosas con mayor claridad. Puedo ver que hemos crecido, creo que para mal, porque ambos pensamos tener la razón sobre las cosas que creemos y que hemos decidido serán parte de nuestras vidas. Tú con tu religión; que a mi en lo personal ese tema me cae mal, porque yo no creo en las religiones y de ahí para adelante. Tus sueños, tus metas, tus deseos, mis obligaciones, las cosas que quiero y la lista puede extenderse por muchas hojas.
Creo que el momento más extraño fue cuando no entendiste el porque quería darte un beso, no era un beso entre dos personas que se atraen físicamente , no. Era un beso en la frente a manera de bendición, a manera de dejarte mi despedida. Y es que es hasta ahora que he tomado valor para recapitular que me doy cuenta de lo fabuloso que fue ese fin de semana y tengo la seguridad, el último que pasaré a tu lado.
Muchos dirán que estoy exagerando, que la vida da muchas vueltas y podemos volver a coincidir y la verdad es que no lo creo posible por una sencilla razón: ni tú lo quieres, ni yo estoy deseándolo.
Me puedes decir que no se lo que tú piensas, pero me baso en un hecho básico. Cuando nos despedimos no vi en tu rostro dolor alguno, lo único que vi fue hartazgo y, mi pequeña amiga, si hay algo que no me gusta causar en la gente es molestia, no lo tolero, jamás lo haré.
Se que vives para hacer algo extraordinario, espero lo lleves a cabo, confío en que sea así. Para que finalmente te sientas realizada y dejes de huir de ti misma y de lo que puedes representar para la gente que te rodea.
Si me preguntas sí te odio, diré con toda sinceridad que no, que ese tiempo ya paso y pese a todo me diste justo lo que yo necesitaba. Me rompiste el corazón cuando yo pensé que no podías ya hacerlo.
Pero eso solo sirvió para darme cuenta que aún puedo sentir, que aún puedo generar otro sentimiento que no sea la antipatía y eso no me hace débil, simplemente me hace ser más humano.
Fueron muchas hora del viaje más largo que yo haya emprendido; en los cuales, durante la duermevela me preguntaba que hice mal para haber recibido tan fría despedida de tu parte, pero llegué a la conclusión que nada podía cambiar lo sucedido y como dijo alguien hace años, simplemente fuimos demasiado nosotros mismos y en ese choque ninguno de los dos iba a ceder. Fue por ello que todo terminó con un frío beso en la mejilla y tú abordando un auto en un día domingo muy caluroso.
Hiciste lo que tenías que hacer y nada más, fuiste tú misma y por ello te admiro, jamás permitiste que las circunstancias cambiaran tus acciones y eso es fabuloso porque no toda la gente tiene ese valor.
Al final del día puedo decir que ya no eres la mujer de quien me enamore, aquella que fue mi kriptonita, mi debilidad, no. Esa mujer ha crecido y se ha transformado en un ser muy diferente. Pero el crecimiento nos ha pegado a ambos y yo tampoco soy el mismo hombre. Tu nueva forma de ser es fabulosa, lo reconozco, pero el yo en que me convertí no es alguien que sea muy compatible con esa nueva versión tuya.
En otras palabras, ya no eres la mujer de la que me enamoré; pero además no eres alguien de quien me pudiera enamorar hoy en día. Con todo y tu belleza, tu inteligencia y tantas cosas tuyas.
Me quedo con la tarde que pasamos escuchando música en esa plaza llena de mosquitos, me quedo con esos momentos porque fueron los más cercanos a ti. Uno, sentado al lado del otro, unidos por la música y su belleza, pero alejados por las cosas en que creemos.
Eso, pequeña amiga, es una de las cosas más sencillas de la vida y fue aunque no lo creas extraordinario.
*********
Ahora estoy confundido, los mensajes de estos últimos días me dicen que al parecer no entendí nada de lo que ocurrió. Como sea, esto estuvo escrito antes de eso y sigo creyendo en que es lo correcto. No importa si lo lees o no. Es lo que yo creo.