1/1/13

Charla sobre el miedo


Caminar por los cerros del pueblo era algo común, sobretodo cuando se va a buscar hongos comestibles y ese día habíamos pensado llegar hasta el mirador, yo tenía mucho que pensar... pero no era el único. Mi acompañante también...

-¿Tienes miedo Nathan?- pregunto, él se me queda viendo con cara de sorpresa ante mi cuestionamiento y finalmente entornando la mirada hacia el bosque que nos rodea me contesta.

-El miedo no es malo Xavier y aquel que diga que no ha sentido o siente miedo es un mentiroso- hace una pausa, toma una de sus cigarrillos, deposita su mochila entre la hierba y se sienta sobre una roca, -el miedo es lo que nos hace seguir adelante cada mañana- da una bocanada a su cigarro y prosigue. -Yo he aprendido que por el miedo a no estar solos buscamos una pareja, una relación que nos haga sentir fuertes y entonces el miedo se atenúa pero nunca se va, el miedo a morir es lo que nos empuja a vivir cada día, por el miedo a lo que halla después de esos árboles me has preguntado todo esto-.

Vuelve a fumar con pausa y yo me pregunto que hacemos en ese lugar húmedo, solitario, frío, cuando el sol está oculto tras una espesa capa de niebla. -El miedo...- dice él en voz baja que apenas escucho -el miedo es lo que me ha traído aquí-. Cuando termina esto su cigarro esta en el piso y él toma sus cosas, es hora de terminar el viaje.

-¿Tienes miedo?- grita de pronto a una roca enorme que aparece ante nosotros, -¿tienes miedo?- vuelve a gritar y el silencio del bosque se hace pesado. Subimos por un ladera y al llegar arriba y bordear los peñascos que la coronan estamos en un alto muro de granito y piedra caliza, es simplemente una vista hermosa y terrible a la vez. Nathan se queda en silencio por un momento y después con los ojos arrasados por el llanto y el dolor me pide que lo deje solo, yo le obedezco y camino por la vereda...

Una calle, el sol quemante pese a que el cielo presenta nubes, ella vestida de blanco con negro, él de café. Platican, pero hay algo diferente esta vez y todo queda claro cuando él se despide, ella le sujeta de la correa de la mochila como queriendo evitar que se marche, los ojos llenos de lagrimas, él la abraza y con voz suplicante le dice -Esto no es fácil para mi, es mucho más complicado de lo que te imaginas-, la sujeta por una ultima vez y dando media vuelta se aleja. Esta vez no tiene el valor para mirar hacia atrás. El alma destrozada y sabe que no hay vuelta de hoja, la música en sus odios hace más profundo su dolor, camina por la acera y una pena lacerante se acentúa y "Wish you were here" sigue sonando.

-El miedo-, me dice Nathan -es la razón por la cual vine, tengo miedo de alejarme pero más miedo aún de hacerle daño, tengo miedo a su ausencia pero más miedo a aún a su compañía, tengo miedo de no poder tocarla pero más miedo de hacerlo, tengo miedo de olvidarla pero más aún de amarla... tengo miedo de muchas cosas-. Otra vez estamos sentados y ya ha vuelto a ser él mismo -Ayer por la mañana, cuando decidí viajar e ir a decirle "hasta luego" estaba muerto de miedo y cuando me despedí sentí ganas de no irme, más ¿que otra cosa podría haber hecho?, siempre voy a creer que fue lo mejor-, se queda callado y ya no dice nada más, enciendo un cigarro y pienso que tiene mucha razón en cuanto al miedo.

Sentir miedo no es malo, lo malo es dejar que este nos domine.

No hay comentarios: