Escrito hace más de 5 años para el Blog "El país de las maravillas".
********************************************************************
Las lagrimas recorren tu mejilla y con un dedo
trato de secarles; pese a ser solo un toque mi piel siente como si la tuya
quemase.
Se muy bien por que has llorado: tienes el corazón hecho pedazos. Y me siento impotente al no poder hacer otra cosa que decirte lo mucho que te aprecio.
Reclinas la cabeza en mi hombro y te aferras como lo haría un naufrago a un trozo de madera luego que su barco ha sido destruido por la tormenta. ¿Acaso eso soy yo para ti? Y por ello cuando todos te fallan vuelves los ojos y encaminas tus pies hacia el lugar en que me encuentro cabizbajo y meditabundo, pero siempre con palabras de aliento y demostraciones de afecto.
De pronto algo ha cambiado, ya no lloras, estas callada pero no tienes la menor intención de alejarte de mi, estas callada y ese silencio me espanta... me espanta por que no se que sea lo que sigue.
Levantas la cara y sin quitar tus ojos de los míos te quedas buscando respuestas a tus preguntas y lo único que haces es generar más confusión en mi cabeza.
Pasan los segundos como si fuesen siglos y yo me dejo perder por el brillo de tus ojos, no hay más que hacer, salvo traicionar eso que nos ha unido por tanto tiempo... nuestra amistad.
Siento el calor que desprende tu aliento y como se acerca lentamente a mis labios, cierro los ojos esperando el roce de tus labios y es como si el tiempo se hubiese detenido o como si fuese algo sin importancia, algo que debe estar sujeto a lo que yo ahora quiero y lo que quiero en este momento es que no se termine nunca esta sensación.
De pronto algo se rompió, me doy cuenta que te apreció demasiado y hemos hablado tanto sobre esto que es una tontería el que haya pasado, sin embargo pasó y ahora estoy más confundido que nunca.
Es cierto, hace mucho tiempo, cuando te conocí me enamoré de ti y sin embargo ese sentimiento pasó a ser una amistad a prueba de todo, ¿incluso de nosotros mismos?, es cierto hace tiempo hubiese dado mi brazo derecho por que tú me besarás, pero hoy no se si es lo que quiero o mejor dicho, lo que queremos.
En todo esto pienso y me doy cuenta a final de cuentas somos los mismos de siempre, una niña a quien le han roto el corazón y un tipo que siempre huye de las relaciones amorosas.
¿Podré huir de esta también? No lo se, pero confío en que si.
Para cuando termino de decirte esto te quedas con cara de estupefacción, no puedes creer lo que oyes. Pero sabes que tal ves y solo tal ves tenga razón y es mejor seguir siendo amigos.
El camino a tu casa el largo, caminas sujetada de mi brazo y solo se escucha el ruido de los autos al tiempo que el color rojizo de cielo nos permite ver los efectos de últimos rayos de sol al chocar contra las nubes.
Llegas al umbral y te despides sin ganas de hacerlo, un sencillo beso en la mejilla y un adiós con la mano. El regreso es más duro aún para mi, enciendo el reproductor de música y el primer cigarrillo de la caminata en tanto mi mente se va lejos, donde no haya problemas y de pronto de nuevo tú, siempre regresas, y en ese mismo momento mando todo al cuerno, saco el teléfono de mi bolsillo y te marcó al tiempo que doy media vuelta desandando el camino...
Para cuando llego, ya me esperas y no necesitamos decir nada, ambos sabemos que tal vez sea lo incorrecto, pero es lo que queremos.
Se muy bien por que has llorado: tienes el corazón hecho pedazos. Y me siento impotente al no poder hacer otra cosa que decirte lo mucho que te aprecio.
Reclinas la cabeza en mi hombro y te aferras como lo haría un naufrago a un trozo de madera luego que su barco ha sido destruido por la tormenta. ¿Acaso eso soy yo para ti? Y por ello cuando todos te fallan vuelves los ojos y encaminas tus pies hacia el lugar en que me encuentro cabizbajo y meditabundo, pero siempre con palabras de aliento y demostraciones de afecto.
De pronto algo ha cambiado, ya no lloras, estas callada pero no tienes la menor intención de alejarte de mi, estas callada y ese silencio me espanta... me espanta por que no se que sea lo que sigue.
Levantas la cara y sin quitar tus ojos de los míos te quedas buscando respuestas a tus preguntas y lo único que haces es generar más confusión en mi cabeza.
Pasan los segundos como si fuesen siglos y yo me dejo perder por el brillo de tus ojos, no hay más que hacer, salvo traicionar eso que nos ha unido por tanto tiempo... nuestra amistad.
Siento el calor que desprende tu aliento y como se acerca lentamente a mis labios, cierro los ojos esperando el roce de tus labios y es como si el tiempo se hubiese detenido o como si fuese algo sin importancia, algo que debe estar sujeto a lo que yo ahora quiero y lo que quiero en este momento es que no se termine nunca esta sensación.
De pronto algo se rompió, me doy cuenta que te apreció demasiado y hemos hablado tanto sobre esto que es una tontería el que haya pasado, sin embargo pasó y ahora estoy más confundido que nunca.
Es cierto, hace mucho tiempo, cuando te conocí me enamoré de ti y sin embargo ese sentimiento pasó a ser una amistad a prueba de todo, ¿incluso de nosotros mismos?, es cierto hace tiempo hubiese dado mi brazo derecho por que tú me besarás, pero hoy no se si es lo que quiero o mejor dicho, lo que queremos.
En todo esto pienso y me doy cuenta a final de cuentas somos los mismos de siempre, una niña a quien le han roto el corazón y un tipo que siempre huye de las relaciones amorosas.
¿Podré huir de esta también? No lo se, pero confío en que si.
Para cuando termino de decirte esto te quedas con cara de estupefacción, no puedes creer lo que oyes. Pero sabes que tal ves y solo tal ves tenga razón y es mejor seguir siendo amigos.
El camino a tu casa el largo, caminas sujetada de mi brazo y solo se escucha el ruido de los autos al tiempo que el color rojizo de cielo nos permite ver los efectos de últimos rayos de sol al chocar contra las nubes.
Llegas al umbral y te despides sin ganas de hacerlo, un sencillo beso en la mejilla y un adiós con la mano. El regreso es más duro aún para mi, enciendo el reproductor de música y el primer cigarrillo de la caminata en tanto mi mente se va lejos, donde no haya problemas y de pronto de nuevo tú, siempre regresas, y en ese mismo momento mando todo al cuerno, saco el teléfono de mi bolsillo y te marcó al tiempo que doy media vuelta desandando el camino...
Para cuando llego, ya me esperas y no necesitamos decir nada, ambos sabemos que tal vez sea lo incorrecto, pero es lo que queremos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario