Si me preguntaras el día de hoy como me siento te diré que enfermo. Enfermo de melancolía, esa que yo creí no sentiría en un tiempo; enfermo de desazón, enfermo de decepción...
Un año pasa tras otro y parece que el camino se hace no solo más duro, hace que no solo las cosas que se tenían por ciertas ya no lo sean; sino que cada una de las decisiones que tomamos tengan una mayor grado de relevancia.
Olvidamos por que es un mecanismo de defensa, olvidamos por que queremos hacerlo o por que necesitamos hacerlo.
Tu mensaje me desconcertó; lo esperaba pero no para revivir dentro de mi mente los momentos de dolor que antaño nos ocasionamos; de hecho prefiero tu indiferencia por que al menos tengo la certeza que es mutua; o al menos fingimos que nos somos indiferentes y seguimos con nuestra vida.
Pero el hacer que volviera a escribir sobre un cuento de cosas que ambos queríamos pero que no supimos como pelear por ellas no hizo sino hacerme enojar porque a ti se te olvidaba que fue un momento de debilidad mutuo y no una culpa que recayera en mis hombros solamente, por ello he de decir que hay partes de lo que que escribí que son muy dolorosas; por ello es que me vi obligado a recordarte que tú tuviste una gran parte de la culpa para que las cosas no salieran como esperábamos.
Así, mientras tú jugabas a olvidar; yo intentaba no acordarme de lo que había pasado; por que la diferencia es sencilla; el olvidar significa que lo que olvidamos nos hace daño y el fingir que no recordamos es más bien un intento por saber que eso ocurrió, que nos duele pero que podemos seguir adelante.
Del olvido al no me acuerdo, yo olvide a otras personas pero finjo no recordarte...
Y así me quedo esperando que es de tu vida por que la mía no se detiene y debo afrontar lo que lo que sea que se presente más adelante.
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